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¿Por qué se nos pega una canción? Despacito…

Directo al cerebro: gusanos auditivos.

¿Recuerdan algunas de las que taladraron nuestro cerebro hasta hacernos imposible deshacernos de esas melodías?

Ahí estábamos, como tontos repitiendo y tarareando hasta la saciedad temas como “La felicidad” o “Despeinada” de Palito Ortega, “Macarena” de los Del Río, “La ventanita”, que en Argentina la cantaba el grupo Sombras, “Suavemente” de Elvis Crespo, “Dragostea din tei”, de no sé quién, el “Wakawaka” de Shakira, el “Gangnam Style” de Psy, “Ay se eu te pego” de alguien que ya no recuerdo el nombre si no lo busco en Google, “El taxi” con Pitbull, “La bicicleta” con Carlos Vives y Shakira…infinidad de ellos hasta llegar al “Despacito” de Luis Fonsi.

A esta altura seguramente ya aprendimos a cantar “pasito a pasito, suave suavecito”. No fue tu intención memorizar la letra, pero está ahí en tu cabeza. La tararean en todo el mundo. Superó los 1500 millones de reproducciones solo en su canal oficial en YouTube, sin contar las imitaciones y parodias.

 

 

 

¡Por qué, Señor, por qué!

Desde lo musical tiene todos los elementos para ser un hit: una melodía simple, variación en los tiempos, una mezcla de estilos (comienza con una especie de cumbia, luego pasa al reggaeton y el rap).

La letra no importa, en estos casos es un complemento. Nada de arte ni de poesía. Este tipo de canciones tiene una intención expresa de los creadores: que se pegue. Es mercadotecnia pura. Letras repetitivas que caminan en la fina línea que divide lo pegadizo del hartazgo.

Escuchaba a un neurocientífico, Pedro Bekinschtein en Todo tiene un porqué, de la TV Pública de Argentina: “Lo que hacen estos ‘gusanos auditivos’ es hackear los sistemas de memoria a corto plazo, logrando que la melodía se instale. Aquello que entra en este tipo de memoria, en general cosas simples de la vida cotidiana, tiene la particularidad de vaciarse rápidamente para dejarle lugar a otras cosas. Lo que hacen estos “gusanos” es instalarse y esquivar la operación del cerebro para vaciar la memoria, por lo cual quedan instalados como un parásito”.

Estás trabajando e inconscientemente tarareas “Despacito”. Aunque lo intentes una y otra vez no puedes borrar la canción de tu mente. Es la incapacidad de desalojar una canción y evitar que se repita en la cabeza.
El gusano auditivo se produce cuando la música es simple y repetitiva. Es más pegadiza si es lo primero que escuchas por la mañana, o lo último que escuchaste por la noche. La necesidad de tararear esas canciones funciona como una especie de “picor mental” que sólo se alivia repitiendo una y otra vez la melodía. El efecto puede durar horas o días. La fórmula para despegarla, entonces, es: cantarla muchas veces o reemplazarla por otra igualmente pegadiza. Otra opción es escuchar la canción en cuestión completa y aprenderse la letra.

En este video, viralizado en los últimos días, nos resumen perfectamente lo que nos pasa: no nos gusta, pero no podemos dejar de cantarla.

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