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Un caso de bullying

El caso de Emily es el de muchas chicas y mujeres que están más cerca de lo que creemos y a quienes seguimos juzgando aun sin darnos cuenta de ello.
Nos creemos súper modernos, “adelantados”, superados, en onda, desprejuiciados y no sé cuántas cosas más. Y resulta que a la hora de la verdad se nos siguen escapando comentarios desagradables, seguimos etiquetando a la gente y pretendemos un trato diferente cuando somos nosotras mismas las que, conscientemente o no, promovemos este trato: la culpa sigue recayendo en las mujeres.
En lo general, de la boca para afuera, somos declaradamente opositores a una cultura machista en todas sus formas, pero en lo particular nos falta mucho camino por recorrer. Sigo escuchando comentarios de gente cercana que habla de las mujeres ¡dentro de sus propias familias! como de “aquellas provocadoras”, o aquellas que “así vestidas demuestran lo que no son”, o peor aún: “esta niña en dos años, habrá pasado por todo el instituto”, tan solo por el hecho perfectamente normal de que a una adolescente le guste hoy un chico y en un mes, otro. Y no hablo de excluir los límites, pero es que los límites se ponen solos cuando la educación se acompaña de confianza desde pequeños, de términos claros, sin miedos, sin etiquetas.
No quedan fuera de estos prejuicios los hombres, no hay que dejarlos fuera, así como debemos cambiar el chip nosotras sobre nuestra eterna sensación de culpabilidad femenina, de educación en los miedos,también hay que fraguar una nueva masculinidad que rompa con los estereotipos que condicionan el comportamiento de los hombres.
Sigue siendo difícil quitarnos estas estructuras de nuestras cabezas, que hacen que sigamos clasificándonos mutuamente, negativizando y avergonzando la sexualidad de las mujeres, para caer en la simple etiqueta de “la zorra del instituto”. El proyecto de Emily busca justamente sacar a la luz las diferentes realidades de las chicas que sufren a diario el bullying sexual y ayudarlas en la formación de su propia identidad libres de los juicios y prejuicios ajenos. Una tarea nada fácil, pero sin duda necesaria.Emily-Lindin-The-Unslut-Project_EDIIMA20140114_0681_13

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